APD 30 aniversario: Predicciones para una década
June 25, 2025

Es curioso cómo el tiempo vuela. Hoy, en 2025, me he tomado un momento para volver a ese año de inicio de milenio, 2001, y releer un artículo que escribí para la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD) titulado "Predicciones para una década". En aquel entonces, mirar al futuro era un ejercicio de imaginación y análisis de tendencias incipientes. Hoy, es una fascinante retrospectiva.
Al repasar aquellas páginas, no puedo evitar una mezcla de asombro y, confieso, una pizca de humildad. Es remarcable cómo algunas de las visiones que planteé entonces se alinearon de forma sorprendente con la realidad que vivimos hoy.
Recuerdo haber reflexionado sobre:
- La conectividad ubicua y sus efectos en el trabajo: La idea de una fuerza laboral "permanentemente conectada", con horarios flexibles y el fin de los atascos matutinos, parecía futurista. Hoy, el teletrabajo y la flexibilidad son pilares de muchas organizaciones.
- La metamorfosis del comercio: Anticipamos la "explosión" del e-commerce B2C, donde las tiendas físicas se transformarían en meros "expositores" y la compra final se realizaría online. Es el modelo omnicanal que define nuestro consumo.
- La fusión de la televisión e Internet: La visión de una "explosión de contenidos multimedia de superior calidad en audio y vídeo" con interactividad ha dado paso a un universo de plataformas de streaming que transformaron radicalmente cómo consumimos entretenimiento.
- El marketing personalizado: El paso del "market share" al "customer share", un diálogo 1:1 con cada cliente para fidelizarlo, es la esencia del marketing digital actual, donde la personalización es clave.
- El rol de la Inteligencia Artificial: Ya entonces intuíamos el potencial de la IA como "asistente perfecto del gestor", una realidad que hoy vemos potenciada por herramientas de IA generativa en cada rincón del ámbito profesional.
Por supuesto, no todo podía ser exacto; el futuro siempre guarda sorpresas y la velocidad de algunas transformaciones superó cualquier expectativa. Las predicciones son, al fin y al cabo, un intento de trazar caminos en la niebla. Pero la reflexión central de que "las tecnologías de la información no son el futuro, son el presente" sigue siendo, quizás, la más potente y vigente.
Os invito a leer el artículo completo, tal y como fue publicado en 2001, para que podáis formar vuestra propia opinión y, quizás, descubrir más puntos de conexión con nuestro presente. Podéis encontrar la transcripción aquí:
DIRECCIÓN Y PROGRESO: Predicciones para una década
Asociación para el Progreso de la Dirección - N° 177
Patrocinado por: ALCATEL - ARCHITECTS OF AN INTERNET WORLD
Guzmán Salvador Consejero Delegado Evoluciona
El reto de la accesibilidad a la información
He de reconocer que siempre he sentido una especial motivación por hacer predicciones. Mirar con imaginación al futuro nos permite afrontar con mayor firmeza nuestro paso por el presente. Lo que nunca había hecho, lo confieso, es compartir mis reflexiones con tantos y tan ilustres lectores. En este humilde artículo trataré de describir algunas ideas acerca de lo que nos espera en la próxima década. Les suplico no guarden estas palabras en el baúl de los recuerdos, esperando ser abiertas, pongamos, en el año 2010, y con el único fin de sonreír a mi costa. Sería un ejercicio demasiado cruel. Como ustedes y yo sabemos, lo más probable es que no ocurra mucho de lo que aquí les voy a relatar. No me lo tomen en cuenta, no es mi intención engañar. Tan solo pretendo darles un punto de vista más que les ayude a comprender nuestro extraño y complejo presente.
Cuando echo la vista atrás, únicamente diez o quince años, me siento terriblemente afortunado. Posiblemente nunca en la corta historia del ser humano habían ocurrido tantas y tan importantes cosas en un intervalo tan reducido de tiempo. Avances definitivos en la investigación médica y farmacéutica, masificación de la telefonía móvil, descubrimiento del genoma humano, desarrollo de las telecomunicaciones, adelantos en la exploración espacial... Posiblemente todos estos avances, estudiados desde un plano socioeconómico, tengan un nexo de unión común: han sido posibles gracias a la constante evolución de la microelectrónica y de las tecnologías de la información. Equipos informáticos cada día más potentes, pequeños y fáciles de manejar han provocado la explosión comercial de un sector que, en su evolución, ha arrastrado a todos los demás. Hace tan solo cinco años apenas existían empresas que disfrutaran de correo electrónico y muchas menos que accedieran a servicios web. Hoy en día estas herramientas son prácticamente indispensables para cualquier empresa en cualquier sector.
Es así que poco a poco están desplazando, o al menos reduciendo, el uso de sistemas de comunicación tan clásicos como el teléfono y el fax.
Pero utilizar la tecnología ya no es un hecho diferencial. No está en duda. Lo que marca y marcará aún más en el futuro las diferencias será el correcto uso de la tecnología.
Un día en la próxima década
Si estimulante es el presente, tremendamente excitante parece el futuro al que nos acercamos a una velocidad de vértigo. Para muestra, permítanme describirles un día cualquiera en la vida de un directivo de empresa a finales de la próxima década.
Me despierto por la mañana escuchando la radio tal y como la tengo configurada para los lunes: sólo noticias económicas positivas para mi cartera, provenientes de la emisora A (a estas horas no quiero empezar con mal pie), titulares generales de la emisora B, la clasificación de la liga mundial de fútbol, el detalle de mi equipo favorito y, como propuesta especial, el ordenador me sugiere una traducción simultánea del debate que se está produciendo en ese mismo momento en Tokio sobre el tratado internacional de liberalización de las telecomunicaciones. Acepto. El ordenador sabe que, como máximo responsable de un grupo de empresas de fabricación textil con intereses en China, esta información es de mi interés. Salgo de casa hacia el garaje y una suave voz metálica me da la despedida. Sé que puedo dejar la casa en sus manos.
El coche, mientras reponía sus baterías, descargó de la Red esta madrugada (como hace diariamente) toda la cartografía y callejeros de la península. Hoy la verdad es que no tengo muchas ganas de conducir así que decido cederle el control al ordenador y le ordeno que haga una parada en el camino. En la cafetería de siempre.
Entrando en el parking de la oficina ya conozco todas las cifras de negocio que se han obtenido el pasado fin de semana. Las recientes reconversiones de plantilla han dejado el edificio bastante vacío, lo que la empresa ha aprovechado para alquilar dos de las plantas. Al igual que ocurre en muchas de las oficinas de la ciudad, la mayoría de los empleados disfrutan desde hace algún tiempo de un horario flexible, ya que están permanentemente conectados y las retribuciones variables por objetivos han tomado un mayor protagonismo que los sueldos fijos (y el gobierno adoptó un inteligente plan de incentivos para aquellas empresas que lo permitieran). Gracias a todo esto los atascos diarios matutinos han pasado a la historia.
Ya en mi despacho, le pido al ordenador, en corriente lenguaje natural, que me dicte un informe detallado de todas las decisiones y operaciones que se han producido en mi ausencia. En este estatus cibernético repasamos aquellos movimientos importantes y recojo un par de decisiones que requieren mi aprobación. Gracias a la lógica del ordenador y a la integración y normalización de datos con nuestros clientes y proveedores, puedo comenzar una semana más mi trabajo pensando en el bien de mi Compañía.
A medio día, y después de tener un par de reuniones de grupo con mi equipo de asesores (con algunos de los integrantes en vivo y con otros mediante telepresencia), salgo hacia mi paseo matutino por el parque. En menos de quince minutos he recibido cinco solicitudes de conferencias. Gracias a la implantación de la telepresencia en la empresa hemos ahorrado este año más de 40MM de Euros en viajes y telefonía. De las cinco solicitudes solo he aceptado una: el director de la oficina de Korea (a quien aún no tengo el placer de conocer en persona) me informa que ha negociado con el gobierno una gran producción para ese año. Desde el mismo dispositivo con el que estoy dialogando con él accedo a nuestra base de datos de clientes y compruebo que la demanda de esa fábrica será cubierta (esto no sería posible sin el conocimiento de nuestros clientes que nos ha aportado la tecnología). Damos la orden de inicio a la fábrica asiática y el ordenador nos asegura liberar un posible exceso de stock en tiempo real en un mercado virtual en la Red.
Después de una larga estancia de seis horas en la oficina central me dirijo al campo de golf donde me estarán esperando los amigos del club. Estoy allí hasta las ocho de la tarde. En todo este tiempo sigo conectado recibiendo mensajes y estableciendo conferencias. A mis compañeros les ocurre lo mismo. La unión de la vida personal y la profesional ha sido uno de los peores efectos que ha producido la conectividad total. Aún así es fácil acostumbrarse, aunque los directivos de la antigua escuela tienen serias dificultades para mantener la concentración necesaria para tomar decisiones a cualquier hora del día. Por cierto, no dejó de dolerme la espalda en todo el día, hasta que mi médico particular, a través de mi terminal móvil de comunicaciones y desde el hoyo 16, me recordó que los resultados del último chequeo habían sido extraordinarios, impropios de mi edad. Nada más alentador para firmar una de mis mejores y más envidiadas tarjetas de la temporada.
De vuelta al hogar. Me tiro en el sofá y pienso por un momento: ¿qué me apetece ver hoy? Hoy me apetece no pensar. Estoy demasiado cansado. El ordenador sabe perfectamente lo que no me gusta, así que le pido que me ponga cualquier cosa. Tras varios intentos, dejo una película que acaban de estrenar en el cine. Es un poco más cara verla en casa, pero tiene sus ventajas.
En una escena de acción aparece un deportivo que me llama la atención. Hago una pausa y acerco la cámara con un suave zoom. Un Chrysler 800M. Pido más información. Me reconocen como propietario de una marca competidora. Rechazo su suculenta oferta y sigo viendo el film. Quizá otro día. Hoy estoy demasiado cansado.
¿Ficción o realidad? Este pequeño relato de la vida de un ejecutivo en el año 2010 puede resultar en ciertos aspectos sorprendente. Pero debemos reconocer que la tecnología, e Internet en particular, hará necesario un nuevo planteamiento a la hora de gestionar empresas. Un nuevo planteamiento y nuevos conceptos que ya forman parte de nuestro futuro presente y a continuación analizo.
La fusión de los sistemas de telecomunicaciones con la informática nos están llevando de manera irremediable hacia un mundo en el que la información fluye en todas las direcciones y sentidos.
La accesibilidad de la información será uno de los principales retos a los que se enfrentarán las empresas en la próxima década. La información, en sí misma, ya no significa poder. El poder, y en consecuencia, el valor competitivo, gira ahora en torno a la accesibilidad, organización y calidad de la información.
Internet representará para las organizaciones la infraestructura sobre la que articularán todas sus estrategias, procesos y métodos.
Mientras esto ocurre, podríamos destacar un hecho insólito: la cadena de valor tradicional se invierte hacia el lado del consumidor. Él será quien solicite servicios personalizados. Y lo hará de una manera caprichosa (tiene el poder del control de la información). Como veremos, las compañías líderes de la próxima década serán aquellas que basen su crecimiento de un modo flexible, tengan sistemas de información robustos y manejen su información y sus procesos con un alto grado de normalización, de manera que les permitan sacar el máximo partido a las alianzas.
El comercio electrónico
¿Quién ha dicho que el comercio electrónico hacia el consumidor (B2C) haya sido un fracaso? En los próximos años asistiremos sin duda al despegue de las transacciones comerciales entre consumidores y retailers a través de Internet. Los gobiernos crearán un organismo internacional con presencia en todos los países que velará por la seguridad y la confidencialidad de la información personal. Los grandes almacenes permanecerán en modo físico, pero su uso como meros expositores y probadores de productos se extenderá.
Tras ver o probar el producto en el almacén accederemos a los mejores precios, garantías, servicios y tiempos de envío disponibles en la Red y compraremos con nuestro asistente personal de la misma manera natural con la que hoy cedemos la tarjeta a un dependiente. El almacén, posiblemente, se llevará un margen sobre la operación.
Internet se convertirá en el principal centro de información para la toma de decisiones de compra de la mayoría de los productos de consumo.
Para que este mercado B2C sea posible será necesario antes que las compañías desarrollen su excelencia operacional (informatización completa de su operativa de negocio a través de sistemas tipo ERP) y, posteriormente se adentren en el terreno de la estandarización y normalización de sus datos y procesos en la cadena de valor, con sus clientes y proveedores. Esta automatización de procesos generará estructuras empresariales flexibles y muy dinámicas, que capacitarán la respuesta a las peticiones de los consumidores.
Inteligencia Artificial
La inteligencia artificial fue una especialidad informática con un gran auge en los años 70 y 80. Con la producción en serie de circuitos impresos y controladores programables miniaturizados en máquinas industriales y en vehículos de transporte, el desarrollo de software especializado que toma decisiones como lo haría un experto (por esta razón se conoce este tipo de software como sistemas expertos) se desarrolló rápidamente.
La irrupción de Internet como gran base de conocimiento, y más técnicamente, el despliegue de lenguajes de definición de estándares como XML, harán posible que los ordenadores conectados dispongan, mediante el desarrollo de la lógica de negocio adecuada, de los instrumentos necesarios para convertirse en los asistentes más perfectos del gestor de la nueva década.
A menudo pensamos en Internet como ese sitio web al que nos conectamos desde un ordenador conectado a la red local de la oficina o a la línea telefónica de nuestro hogar.
Cuando se habla con un profesional del Marketing acerca de la Red, automáticamente la conversación gira en torno a temas como la poca fiabilidad de la Red como soporte publicitario, la dificultad de medir el retorno de la inversión, o la dudosa capacidad de los banners para recordar las marcas anunciadas. Las leyes del marketing que imperan en la empresa actual han permanecido estables muchos años. Ha llegado la hora de su renovación. Uno de los hitos más importantes que ocurrirán en la próxima década será la unión de la televisión con Internet. La mayor parte de los medios de comunicación se debatirán en ser los elegidos como puerta de acceso a miles de millones de consumidores en todo el mundo. El acceso del gran público a la banda ancha provocará una explosión de contenidos multimedia de superior calidad en audio y vídeo a la televisión que conocemos hoy en día, y siguiendo los principios de interactividad del web actual. El consumidor tendrá la posibilidad de comprar desde su hogar productos que todavía no se han fabricado. La optimización de recursos y producciones, ajustes de costes, etc..., serán uno de los principales beneficios para la industria y el consumidor.
Las agencias de publicidad y los departamentos de marketing verán girar sus presupuestos de una posición market share (captar clientes en modo cuantitativo) a otra mucho más compleja customer share (establecer diálogo 1:1 con cada cliente para fidelizarle y ampliarle nuestra oferta). Para ello tendrán que familiarizarse con la tecnología. Es posible que muchas agencias actuales no sobrevivan y que la tendencia en las empresas sea la de dirigir parte de los presupuestos de marketing hacia las nuevas unidades de e-business.
Las tecnologías de la información no son el futuro, son el presente. Nuevas e interesantes oportunidades se nos van a brindar. Es nuestra responsabilidad como directivos, estar preparados y saberlas aprovechar. Mucho talento y buena suerte para la próxima década.
Espero que disfrutes compartiendo esta reflexión en tu blog. ¡Me encantaría leer los comentarios que genere!
